viernes, 24 de abril de 2015

La luna

La luna de cristal tenía un deseo. Queria brillar tan intensamente como el sol. Sabía que cuando se posaba en un estanque su brillo era inmenso. Se sentia orgullosa de su fulgor. Su instinto le decía que durante el dia no era visible para los humanos. Durante la noche los poetas y cantores componían sus mejores odas y versos en su honor. Se alió con las nubes y los vientos. Queria opacar al sol. Durante algunos dias lo logro hasta que sucedió lo inevitable y los rayos de sol volvieron a brillar. Triste al principio y aliviada después por su naturaleza de bondad. Entendió que su misión era inspiradora, mística, insondable y misteriosa. Empezó a jugar con las formas, coqueteaba con el estanque. Se sentía tan bonita que regularmente cambiaba su fisonomía. Su sonrisa era llena. Su silueta menguante. Su espíritu creciente y se volvía nueva en cada ciclo. Aprendió a escuchar a los enamorados y a los que tienen penas de amor. Mis ojos melancólicos encuentran allí su comprensión y el remanso que el alma necesita.@Sv